HISTORIA DE AMOR

HISTORIA DE AMOR

Lee Génesis 29:1–35

Las parejas quieren que todo salga perfecto el día de su boda. Sin embargo, los contratiempos suelen generar las mejores historias y los vídeos más entretenidos. Quizás la niña con las flores se negó a caminar hacia el altar o el ministro confundió los votos.

En Génesis 29, Jacob experimenta una confusión inolvidable. Siguiendo el consejo de sus padres, emprendió el largo viaje hasta la casa de la familia de su madre. En aquellos días antes de las direcciones postales, Jacob tenía que averiguar exactamente dónde vivían. En el pozo del lugar, preguntó si alguien conocía a su tío Labán. Los pastores no sólo conocían a Labán, sino que también señalaron a su hija Raquel. Jacob se enamoró de ella de inmediato y se ofreció a trabajar para Labán durante siete años para Raquel (v. 18). En el mundo antiguo, este tipo de compromisos económicos a menudo se hacían entre familias cuando se concertaba un matrimonio. Aun así, siete años fueron significativos.

Cuando llegó el día de la boda, Labán sustituyó a Raquel por su hija mayor, Lea. Cuando Jacob descubrió el truco, confrontó a Labán: “¿Por qué me has engañado?” (v. 25). Labán explicó: “La costumbre en nuestro país es casar primero a la mayor y luego a la menor” (v. 26). Esto nos recuerda cuando Jacob robó la primogenitura de su hermano mayor (Génesis 27). Ahora, al recibir el engaño, Jacob trabajaría otros siete años para casarse con Raquel.

Fue por medio de Jacob, Raquel y Lea que nacieron los fundadores de las doce tribus de Israel. Dios usó este “contratiempo” para cumplir Sus promesas a Abraham. Es reconfortante saber que ni siquiera el engaño y la disfunción familiar pueden frustrar el plan de Dios. Dios puede anular las malas acciones para cumplir Su voluntad.

  • Teniendo en cuenta el pasado de Jacob, ¿cuál fue su reacción ante el “percance” de su boda? ¿Cómo usa Dios este engaño? ¿Alguna vez has visto a Dios solucionar algo que alguna vez consideraste un error?

Ora con nosotros

Padre misericordioso, en Cristo perdonas a todos los que se arrepienten y se vuelven a Ti. Confesamos humildemente nuestros pecados y Te pedimos perdón. Gracias a Tu amor no tomas en cuenta nuestros pecados. Nuestros corazones están llenos de gratitud. ¡Alabado sea Tu santo nombre!

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