“Les escribo . . . porque”

Hoy en la Palabra

Un estudio bíblico devocional diario presentado por Moody Bible Institute.

Último episodio:

“Les escribo . . . porque”

Lee 1 Juan 2:12–14 Cuando escribo cartas o correos electrónicos, trato de poner mi propósito principal muy cerca del principio. “Te escribo porque . . .” “Necesito hablar contigo sobre . . . ” El apóstol Juan, sin embargo, dispersó su propósito a lo largo de sus cartas. Puede parecernos un poco extraño que la…

  • “Les escribo . . . porque”

    “Les escribo . . . porque”

    Lee 1 Juan 2:12–14 Cuando escribo cartas o correos electrónicos, trato de poner mi propósito principal muy cerca del principio. “Te escribo porque . . .” “Necesito hablar contigo sobre . . . ” El apóstol Juan, sin embargo, dispersó su propósito a lo largo de sus cartas. Puede parecernos un poco extraño que la… más

  • Amar la luz

    Amar la luz

    Lee 1 Juan 2:7–11 El Phos Hilaron (Luz alegre) es uno de los himnos más antiguos que conocemos. Cuando se encendían las lámparas al anochecer, los primeros cristianos cantaban: “¡Oh, Luz más radiante que el sol! La gloria del Santo y Bendito; Imagen del Dios celestial, del Padre inmortal, Jesucristo: Llegando a la puesta del sol y… más

  • Obediencia en amor

    Obediencia en amor

    Lee 1 Juan 2:3–6 ¿Cómo calculas el costo de algo? Por lo general, compruebo el precio, hago algunas comparaciones en línea y trato de calcular cuánto tiempo tendríamos que ahorrar para pagarlo. Más reflexivamente, el famoso filósofo Henry David Thoreau dijo: “Cuento el costo de una cosa en términos de la cantidad de vida que… más

  • Cuenta saldada

    Cuenta saldada

    Lee 1 Juan 2:1–2 Imagina que te dan un libro de contabilidad con tu nombre en la parte superior. En la columna negativa está todo lo que le debes a Dios: tus pecados con llevan la pena de muerte. Nunca podrás hacer suficientes buenas obras para pagar esa deuda. ¿Cómo puedes equilibrar tu cuenta? Entonces… más

  • La maravilla del perdón

    La maravilla del perdón

    Lee 1 Juan 1:8–10 Todos somos pecadores. Todos necesitamos el perdón. “Purifícame con hisopo, y quedaré limpio”, oró David. “lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Anúnciame gozo y alegría; infunde gozo en estos huesos que has quebrantado” (Salmos 51:7–8). Este salmo muestra cómo Dios ve el pecado, así como el gozo que experimentamos… más

  • Luz y oscuridad

    Luz y oscuridad

    Lee 1 Juan 1:5–7 Los apagones ponen nerviosa a mi hija menor. Odia tratar de encontrar su camino en la oscuridad, donde cualquier cosa puede estar escondida. Ella tiene una linterna para emergencias en su tocador y sabe exactamente dónde están las velas en la oficina de mi casa. La luz y la oscuridad son… más

  • Testigos presenciales

    Testigos presenciales

    Lee 1 Juan 1:1–4 Cuando el apóstol Juan escribió estas tres cartas, era un anciano, un respetado líder de la iglesia y quizás el último apóstol vivo. Conocido como uno de los “Hijos del trueno” (Marcos 3:17), Juan también fue “el discípulo a quien Jesús amaba” (Juan 13:23). Aunque él no se nombra directamente a… más

  • El Dios que nos oye

    El Dios que nos oye

    Lee  1 Juan 5:13–17 Nuestras ansiedades acerca de la oración generalmente surgen de la misma cuestión. No es acerca de lo que Dios puede hacer. Es acerca de lo que Dios hará. El temor de que Dios nos ignore está en el centro de la mayoría de nuestras preocupaciones sobre la oración. No queremos ser ignorados ni… más

  • Llamado a la oración

    Llamado a la oración

    Lee Santiago 5:13–18 Cuando estás enfermo, llamas al médico. Cuando tus tuberías tienen una fuga, llamas al plomero. Si tus luces no funcionan, llamas al electricista. ¿A quién llamas cuando tienes necesidades espirituales? En Santiago 5:14 se nos dice que llamemos a “los ancianos de la iglesia”. Ciertamente podemos orar por nosotros mismos cuando enfrentamos problemas. Esto… más

  • Cuando no puedes orar

    Cuando no puedes orar

    Lee Hebreos 7:11–28 Elí, el sumo sacerdote, vio a una mujer orar intensamente en el tabernáculo en Siló. Los labios de Ana se movían, pero Elí no podía oír palabras. Concluyó erróneamente que ella estaba murmurándose a sí misma en un estupor ebrio. “¿Hasta cuándo te va a durar la borrachera? ¡Deja ya el vino!”,… más

-
-
0:00
0:00