Lee Éxodo 3:1—4:31
Hace algunos años, unos investigadores preguntaron a cincuenta personas mayores de noventa y cinco años qué harían diferente si pudieran retroceder en el tiempo. Las tres respuestas principales fueron las siguientes: reflexionar más, invertir en proyectos más duraderos y tomar más riesgos.
Las Escrituras no recomiendan tomar riesgos por el simple hecho de correr riesgos, ni lanzarse de cabeza a un comportamiento temeroso sólo por la emoción. Pero una y otra vez vemos al pueblo de Dios siguiendo Su dirección con valentía hacia lo desconocido.
Tomemos a Moisés, por ejemplo.
Está cuidando el rebaño de su suegro, Jetro, cuando el ángel del Señor se le aparece en una zarza encendida (3:2). Cuando Moisés va a investigar, Dios mismo llama su nombre (3:4). Luego, Dios le ordena a Moisés que se quite las sandalias. Este es un encuentro santo con el Dios Todopoderoso (3:5–6), y Moisés responde con miedo comprensible.
Dios va directo al grano y extiende Su llamado a Moisés: “Voy a enviarte al faraón para que saques de Egipto a los israelitas, que son mi pueblo” (3:10).
Cuando Moisés duda de sus propias cualificaciones (3:11), su recibimiento (3:13) y su capacidad (4:10), Dios responde pacientemente prometiendo Su presencia (3:12). Dios le recuerda a Moisés su identidad (3:14). Y Dios le da a Moisés instrucciones claras sobre cómo hablar y trabajar en Su poder (3:15—4:9). Este es Su proyecto de liberación, no el de Moisés.
Al final, Moisés obedece. Con la bendición de Jetro, él y su familia regresan a Egipto, donde se había criado Moisés. Aarón se une a ellos en el camino (4:27). Cuando llegan juntos a Egipto, inmediatamente reúnen a todos los líderes israelitas y Aarón comparte con ellos todo lo que el Señor ha dicho (4:30). Moisés realiza las señales que prueban el poder de Dios. Los israelitas creen y adoran (4:31).
Moisés es un líder renuente. En parte, sus dudas sobre sí mismo lo mantienen humilde y dependiente. Pero casi lo paralizan. La valentía no es ausencia de miedo; es elegir obedecer a pesar de ello. Y es confiar únicamente en el poder de Dios para abrir el camino.
- ¿De qué manera has obedecido al Señor con valentía? ¿Te está llamando a dar un paso de fe ahora mismo?
Ora con nosotros
La historia de Moisés en la lectura de hoy es un maravilloso ejemplo de obediencia. Como él, podemos luchar contra inseguridades y dudas. Pero al igual que Moisés, nosotros también contamos con Tu presencia y guía. ¡Te amamos, Señor, y alabamos Tu nombre!
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