Vivimos siempre conectados, sin descanso mental ni espiritual. Esto trae como consecuencia episodios de ansiedad, depresión, adicción, baja autoestima y trastornos del sueño. Y aunque no todo está relacionado a la sobreexposición digital, ésta influye mucho en tu físico y en tu alma.
Tal vez el problema no es que usamos tecnología… sino que nunca nos damos tiempo para la desconexión digital.
Y lo interesante es que la Biblia nos muestra que muchas de las experiencias más profundas con Dios ocurrieron cuando alguien se apartó del ruido.” ¿Quieres saber cómo sucede exactamente? Pues quédate en Posmonautas
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