Lee Job 32:1–22
Hoy en día, muchos lamentan la pérdida de nuestra capacidad de mantener conversaciones enérgicas pero respetuosas sobre temas difíciles. Cuando comienza una conversación controvertida, nos resulta casi imposible hacer valer nuestra opinión sin recurrir a ataques personales. Desafortunadamente, este no es un problema nuevo.
Hemos estado escuchando a los tres amigos de Job dando sus opiniones sobre su sufrimiento. En Job 32, escuchamos a Eliú, el más joven, que había estado oyendo su diálogo. No estamos seguros de cuándo llegó Eliú, pero parece que había escuchado la conversación desde el principio.
Eliú tenía algunas buenas cualidades. Al principio, fue respetuoso con sus mayores. Dijo: “Yo soy muy joven y ustedes ancianos por eso me sentía muy temeroso de expresarles mi opinión” (v. 6). Luego escuchó atentamente. Dijo: “Mientras hablaban, me propuse esperar y escuchar sus razonamientos; mientras buscaban las palabras, les presté toda mi atención” (vv. 11–12). Finalmente, fue analítico. Se dio cuenta de que los amigos no habían podido demostrar que Job estaba equivocado. Dijo: “Pero no han podido probar que Job esté equivocado; ninguno ha respondido a sus argumentos” (v. 12). “Ni Job se ha dirigido a mí ni yo he de responderle como ustedes” (v. 14).
Aunque Eliú hizo sus propias acusaciones contra Job, es reconfortante ver que fue muy respetuoso en su respuesta inicial. Desafortunadamente, también aprendemos que Eliú tenía enojo (v. 5). El libro de Santiago nos instruye: “Todos deben estar listos para escuchar, pero no apresurarse para hablar ni para enojarse; pues el enojo de una persona no produce la vida justa que Dios quiere” (Santiago 1:19–20). En un mundo donde pocos escuchan, pero muchos tienen algo que decir, Eliú es un buen recordatorio de que debemos tratar de escuchar antes de hablar.
- ¿Cómo podemos representar mejor a Cristo en nuestras conversaciones? ¿Qué podríamos cambiar en la forma en que abordamos los desacuerdos con los demás, en persona o en línea?
Ora con nosotros
Señor, la lectura de hoy muestra lo importante que es ser buenos oyentes y domar nuestra lengua. Nuestra oración hoy es que seamos “rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse” (Santiago 1:19 NTV).
See omnystudio.com/listener for privacy information.






