Lee Salmos 95
Los fanáticos futboleros de Boca Juniors conocen bien el camino a “La Bombonera”. Cuando el equipo argentino anota, los 55,000 fanáticos en ese estadio llenan el espacio con tantos vítores y gritos que el sonido es abrumador. Una de las razones por las que la gente disfruta asistir a un partido de fútbol en La Bombonera es ser parte de tan grande multitud, unida en celebración por la victoria de su equipo.
En la lectura de hoy, el salmista llama a Israel a unirse a la adoración: “Vengan, cantemos con júbilo al SEÑOR” (v. 1). El salmista describe el cantar, gritar y hacer música para Dios. Este no es un servicio para la meditación silenciosa o el canto a medias. ¡No! Ésta es una expresión de devoción al Señor a pleno pulmón, estridente y llena de gozo.
Dios debe ser alabado con pleno entusiasmo porque está muy por encima de todos los demás “dioses” que adora la gente. Las majestuosas montañas y los poderosos océanos deben su existencia a Dios. Puede sostenerlos en la palma de Su mano (vv. 3–5). Dios no es solo el creador de todas las cosas, también es “nuestro Dios” (v. 7). Él nos cuida como un pastor cuida de su rebaño (v. 7). La única respuesta apropiada es arrodillarnos en humilde sumisión (v. 6).
Nuestra adoración debe ser algo más que palabras. Dios requiere devoción incondicional. El salmista le recuerda a Israel la generación del Éxodo, que vio el poder de Dios de primera mano. Este grupo de personas rápidamente le dio la espalda a Dios, murmurando contra Él (Éxodo 17:1–7). Incluso desearon no haber sido redimidos nunca de Egipto. Por eso, Dios los juzgó al no permitirles entrar a la Tierra Prometida.
- ¿Alabas a Dios con la misma energía y entusiasmo que le das a tu equipo deportivo favorito? Dios no se contenta con nuestras expresiones de adoración solo el domingo por la mañana. Él desea y merece que le entreguemos toda nuestra vida.
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