Sumisión y sufrimiento

Sumisión y sufrimiento

Lee 1 Pedro 2:18–21

La esclavitud del primer siglo en el Imperio Romano era temporal, es decir, la mayoría de los esclavos podían comprar su libertad entre 10 a 15 años. Por el contrario, la esclavitud en América era típicamente de por vida. Los esclavos eran considerados propiedad, sin estatus social ni derechos humanos.

La esclavitud siempre ha sido una institución social injusta, pero conocer esta distinción cultural nos ayuda a comprender mejor el mandato de Pedro de que los siervos se sometan a sus amos, incluso a los más severos (v. 18 RVA–2015). Esto es después de su mandato a los creyentes de vivir como “siervos de Dios” (v. 16). Para los esclavos, someterse a sus amos era lo más difícil de este mandato. Tal sumisión también se enseña en los otros códigos del hogar del Nuevo Testamento (ver Efesios 6:5–8). El motivo es el mismo: “respeto y temor . . . a Cristo” (Efesios 6:5).

No te confundas. ¡Esto no significa que Dios aprueba la esclavitud! Como era posible en ese momento ser esclavo y vivir como cristiano, las cuestiones de justicia quedaban en manos de Dios. Los creyentes debían vivir el evangelio ante un mundo que los miraba. Si los esclavos podían obtener su libertad, deberían hacerlo, pero Pedro deja en claro que ya eran libres a los ojos de Dios (1 Corintios 7:21–22). Las palabras de Pedro ponen de cabeza el entendimiento la esclavitud en aquel entonces. Los amos cristianos debían tratar bien a sus y eran responsables ante Dios de hacerlo (Efesios 6:9). Y ¿quién ha escuchado hablar de un esclavo al que se le haya prometido una herencia eterna (Colosenses 3:22–24)?

Todo creyente que sufre por hacer el bien, incluyendo los esclavos, sigue los pasos de Cristo y se gana el elogio de Dios (vv. 19–21). Jesús también sufrió injustamente. No estaba clasificado entre los privilegiados y los poderosos, sino entre los esclavos y los humildes (Marcos 10:42–45).

  • En un mundo enfocado en hacer valer nuestros propios derechos para obtener riqueza, poder y estatus social, las palabras de Pedro pueden parecer desafiantes. A medida que seguimos el ejemplo de humildad de Cristo, necesitamos reexaminar nuestras metas personales.

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