Oveja descarriada

Oveja descarriada

Lee Isaías 53 Para las ovejas que se desvían del pastor, el peligro es inminente. Todo tipo de daño, incluso la muerte, podría ser las consecuencias de una oveja que vaga lejos de su pastor. Pero si el Señor no es nuestro pastor, ¿cuál es la consecuencia de elegir  deliberadamente no seguirlo? Para el terror de muchos, solo hay una consecuencia: la muerte. Las Escrituras comparan a los que confían en sí mismos “como ovejas están destinadas al sepulcro; donde la muerte será su pastor” (Salmos 49:12–14 NTV). Debido al pecado, la muerte es el destino común de la humanidad. La declaración de Isaías sobre nuestra condición pecaminosa es clara: “Todos andábamos perdidos como ovejas, cada uno seguía su propio camino” (v. 6a). El pecado y la muerte han sido universales desde que Adán y Eva eligieron la desobediencia y dejaron el camino de Dios, el único camino correcto y verdadero. Por nuestra cuenta, como seguramente todos sabemos, nosotros (como ovejas) somos propensos a vagar. “Cada uno seguía su propio camino”, o para actuar como nuestro propio dios. A pesar de nuestra pecaminosidad, Dios nos amó tanto que “el SEÑOR hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros” (v.6b). Los versículos 4 y 5 describen en detalle gráfico cómo Cristo cargó con nuestros pecados y pagó el castigo de muerte en nuestro lugar. En la ley mosaica, los pecados de la nación fueron transferidos simbólicamente de un par de cabras a otor cabrito para el sacrificio. Ese “chivo expiatorio” designado era enviado fuera del campamento al desierto (Levítico 16:7–10). De la misma manera, los pecados del mundo fueron puestos sobre el Mesías perfecto. Cristo fue ejecutado como un criminal en nuestro nombre (véase 1 Pedro 2:21–25). El otro cabrito era sacrificado como ofrenda por el pecado. El Mesías también logró este simbolismo. “Como cordero, fue llevado al matadero” (v. 7). Fue de buena voluntad, sin discutir ni quejarse. No protestó por la evidente injusticia. Estas profecías se cumplieron durante los sufrimientos de Jesús que se relata en los Evangelios (véase Marcos 14:53–65). La lectura de hoy es sombría. Enfatiza no solo nuestra propia depravación y tendencia a hacer lo que creemos es correcto, también detalla el alto precio que Jesús pagó por nosotros. Dedica tiempo hoy para agradecer a Dios ese tremendo regalo y pídele que mantenga tu corazón sincero.

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