Lee Salmos 73
La salud mental es una dimensión importante de nuestro bienestar que a veces no nos gusta abordar. En un año determinado, se estima que el 26 por ciento de los adultos tienen una enfermedad mental diagnosticable. Durante nuestra vida, al menos la mitad de nosotros tendremos un problema de salud mental, pero menos de un tercio de los adultos que necesitan ayuda la obtendrán.
El escritor del Salmo 73 estaba pasando por una época de percepciones espirituales tendenciosas y sentimientos abatidos. La introducción afirma una verdad fundamental: Dios es bueno (v. 1). Pero luego hay un largo descenso emocional en los versículos 2–14. A Asaf, Dios ya no le parecía bueno, amoroso o justo. En cambio, parecía que a los malos les iba muy bien. Asaph sabía la verdad, pero no la “sentía” en su vida diaria. Estaba desanimado y deprimido. Su fe se debilitó (v. 2). Parecía que su búsqueda de la pureza o la justicia era una pérdida de tiempo (v. 13). Estos pensamientos lo hacían “sufrir” día tras día (v. 14 PDT).
Pero nota un cambio que viene en los versículos 15–17. Asaf entró en el santuario de Dios y se unió a la adoración congregacional (v. 17). La adoración evitó que sus pensamientos negativos se convirtieran en palabras y dañaran a los demás. Corrigió sus percepciones distorsionadas. Estando solo, sus sentimientos podrían equivocarse y extraviarlo, pero en comunidad su fe se fortaleció.
El punto culminante sigue en los versículos 18–28. La verdad es que, no importa como se vean o se sienta las cosas, los malos ciertamente serán juzgados por el Señor. Dios no ha dejado solo a Asaf, sino que sostiene de la mano a Su hijo desanimado (v. 23). Él es fiel especialmente cuando nos desanimamos o somos tentados a darnos por vencidos (v. 26). La conclusión: “Para mí el bien es estar cerca de Dios”, adorando junto con otros creyentes (v. 28).
- Hay momentos en que todos nos hemos sentido como Asaph. ¿Por qué a veces parece que el mal está ganando? En esos momentos tal vez te preguntes: “¿Dónde está Dios?” Si te sientes así ahora, dedica más tiempo a meditar en los versículos 23–26.
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