Razones para alegrarse

Hoy en la Palabra

Un estudio bíblico devocional diario presentado por Moody Bible Institute.

Último episodio:

Razones para alegrarse

Lee Filipenses 1:12–30 En el relato de su conversión, Cautivado por la alegría, el autor C. S. Lewis describe la alegría como “un indicador de algo diferente y externo”. El gozo del que Pablo escribe en el primer capítulo de Filipenses cumple la misma función. Dadas las circunstancias de Pablo, puede que nos sorprenda leer…

  • Razones para alegrarse

    Razones para alegrarse

    Lee Filipenses 1:12–30 En el relato de su conversión, Cautivado por la alegría, el autor C. S. Lewis describe la alegría como “un indicador de algo diferente y externo”. El gozo del que Pablo escribe en el primer capítulo de Filipenses cumple la misma función. Dadas las circunstancias de Pablo, puede que nos sorprenda leer más

  • Agradecido por la familia de Dios

    Agradecido por la familia de Dios

    Lee Filipenses 1:1–11 Si le hubieras preguntado a Pablo cuál de las iglesias del Nuevo Testamento era su favorita, podría haber dicho la iglesia de Filipos. Por medio de una visión Dios dirigió al apóstol para ir a Macedonia después de que trató de entrar en Bitinia (Hechos 16:9). Filipos era una ciudad importante en más

  • El secreto de la fuerza espiritual

    El secreto de la fuerza espiritual

    Lee Efesios 6:10–23 Cuando comencé a asistir a la iglesia con regularidad a principios de la década de 1970, era costumbre que la gente vistiera algo formal. Los hombres usaban traje y corbata, y las mujeres vestidos. Hoy en día, no parece haber un código de vestimenta. La mayoría de las personas que veo se más

  • Sumisión a Dios

    Sumisión a Dios

    Lee Efesios 6:1–9 Frederick Douglas, un esclavo fugitivo, abolicionista y estadista observó: “Entre el cristianismo de esta tierra y el cristianismo de Cristo, reconozco la diferencia más amplia posible, tan amplia que para recibir al uno como bueno, puro y santo es necesario rechazar al otro como malo, corrupto y perverso”. Los lectores modernos del más

  • Sométanse unos a otros

    Sométanse unos a otros

    Lee Efesios 5:21–33 En una cultura que valora la independencia, la sumisión no es una idea popular. Muchos lectores modernos se irritan cuando llegan a Efesios 5:22, donde Pablo dice que las esposas deben someterse a sus maridos. Sin embargo, el mandato de someterse no es solo para las esposas. En esta sección de su más

  • Distintivos de una vida sabia

    Distintivos de una vida sabia

    Lee Efesios 5:1–20 Según Tertuliano, el teólogo del norte de África que vivió entre 160 y 220 d. C., la iglesia primitiva era conocida por su amor. Pablo dice lo mismo en el pasaje de hoy, donde da varias características de quienes siguen el ejemplo de Dios como hijos muy amados (v. 1). Sobre todo, más

  • Nuevo estilo de vida

    Nuevo estilo de vida

    Lee Efesios 4:17–32 Los seguidores de Jesús no siempre fueron llamados cristianos. El término cristiano apareció por primera vez en Antioquía (Hechos 11:26). Es una forma latinizada de la palabra Cristo que indica lealtad y sugiere que surgió entre los gentiles. Originalmente pudo haber sido un insulto (1 Pedro 4:16). Antes de que los seguidores más

  • Una vida digna

    Una vida digna

    Lee Efesios 4:1–16 En su himno, Sublime Gracia, John Newton celebra “que a un infeliz salvo” Dios. El apóstol Pablo habría estado de acuerdo. Él dijo de sí mismo: “Yo soy el más insignificante de los apóstoles y que ni siquiera merezco ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios” (1 Corintios 15:9). más

  • Orar por visión

    Orar por visión

    Lee Efesios 3:14–21 En su libro Antes del amén: El poder de una oración sencilla, Max Lucado dice: “Los primeros seguidores de Jesús necesitaron orientación con respecto a la oración.  ¿Acaso su interés tuvo algo que ver con las promesas de Jesús sobre la oración?… Jesús nunca relacionó tanto poder con otro comedido. Jesús hizo más

  • Esclavo del evangelio

    Esclavo del evangelio

    Lee Efesios 3:1–13 Estaba nervioso cuando le dije a mi madre por primera vez que quería ir al seminario para ser pastor. No éramos una familia que iba a la iglesia. Pero en lugar de estar decepcionada por la noticia, estaba emocionada. “¡Ay, mijo!” ella sonrió. “Serás un maravilloso ministro”. Cariño no es la palabra más

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