Los sonidos de mi fe


Desde muy pequeña me encantaba la música, cantar y bailar. Crecí en la comunidad de Humboldt Park en Chicago, un barrio puertorriqueño. La Salsa y el Merengue estaban en el ADN de mis padres y, como puertorriqueña, también en el mío. No crecí en un hogar cristiano por lo tanto mis oídos se llenaron de música que no agradaba a Dios; música que solo acariciaba las pasiones de este mundo. Aparentemente esa música me hacía feliz, por lo menos por un rato. Siempre era pasajera.

En 1991, decidí seguir a Cristo y mi estilo de música cambio. Ahora, me gozo y deleito en la música que honra a Dios. Empecé a cantar como solista en la iglesia, y luego con el grupo de alabanza y adoración.

Algunos años más tarde, tuve un accidente en el oído izquierdo el cual cambio mi trayectoria. Empecé a perder mi capacidad de escuchar bien en mis dos oídos. Me diagnosticaron con Otosclerosis, cuando el hueso del oído medio se paraliza y el sonido no puede viajar a través del oído. El accidente también provoco Tinnitus, que es la percepción de ruido interno en el oído. Como es de suponer, esa condición afectó mi habilidad de escuchar. Por tres largos años tuve que confiar y esperar en Dios. Yo anhelaba que hiciera un milagro con mi oír. Era insistente y como Jacob le decía constantemente al Señor “no te dejare, si no me bendices”. Mi fe era firme, aun cuando estaba siendo probada. Recordaba constantemente el ánimo de Cristo al insistir a Sus discípulos: “Creed que lo recibiréis”. No sabía cuándo, ni cómo, pero sentía que Dios iba a devolverme mi capacidad de oír bien. Aun con el impedimento, nunca deje de cantar. Fue difícil, pero no me di por vencida.

La respuesta de Dios llegó tres años después en forma de cirugía con tecnología médica avanzada. ¡Gloria a Dios! El Señor, en Su gran misericordia, hizo posible que recuperara el 85% de mi capacidad de oír. Mi condición no desapareció completamente. Pero, esos constantes sonidos internos me recuerdan la obra de Dios en mi vida, y la constante gracia que el Señor provee en mi debilidad.

Estoy agradecida a Dios por canales como Radio Moody con música que honra a Dios y edifica a Su pueblo. Me gozo cantándole a mi Creador.  En mi debilidad, se perfecciona mi alabanza a nuestro Salvador Cristo Jesús.


Mary I. Colon-Oliva

Nacida y criada en Chicago, de padres puertorriqueños. Es Asistente Ejecutiva del presidente del Instituto Bíblico Moody. Tiene una licenciatura en Gestión Organizacional y Liderazgo por North Park University y una maestría en Estudios Bíblicos por Louisiana Baptist University, además de otras certificaciones profesionales que le permiten ayudar a congregaciones con asesoría y capacitación administrativa y legal. Por más de 30 años ha estado casada con Efraín, y junto a su esposo y su hijo, ayudan a capacitar músicos para el servicio eclesial.

-
-
0:00
0:00