La mano del Creador


Dios nos ha dado un regalo maravilloso en la naturaleza que nos rodea. Cada aspecto de la creación proclama Su grandeza y poder. Desde las majestuosas montañas hasta los más pequeños detalles de una flor, todo revela la gloria de Dios. Desde niña, viviendo en el norte de México, fui sensible a esta revelación. Aún antes de conocer al Señor por medio de Jesucristo, el medio ambiente me apuntaba hacia el Dios Creador. Es por esta experiencia tan personal que deseo invitarte a que exploremos cómo podemos ver y experimentar la gloria de Dios en la naturaleza y cómo eso puede fortalecer nuestra fe y adoración.

El Salmo 19:1 dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Cuando miramos hacia arriba y contemplamos el vasto cielo estrellado, vemos la magnificencia del Creador. Cada estrella, cada constelación, nos recuerda el poder y la creatividad de Dios. Cuando tengas un momento, busca admirar la inmensidad de los cielos y reflexionar sobre la grandeza de nuestro Dios.

El Salmo 19:1 dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Cuando miramos hacia arriba y contemplamos el vasto cielo estrellado, vemos la magnificencia del Creador. Cada estrella, cada constelación, nos recuerda el poder y la creatividad de Dios. Cuando tengas un momento, busca admirar la inmensidad de los cielos y reflexionar sobre la grandeza de nuestro Dios.

A menudo, encontramos la gloria de Dios en las cosas simples de la vida. Jesús nos enseñó a mirar los lirios del campo y las aves del cielo como evidencia del cuidado amoroso de nuestro Padre celestial. Hoy, detente a observar la belleza en la simplicidad de una flor o en el canto de un ave. En estas cosas pequeñas, vemos la mano amorosa de Dios trabajando en nuestras vidas.

Dios creó un mundo lleno de armonía y equilibrio. Desde el ciclo de las estaciones hasta la interdependencia de las especies en un ecosistema, vemos la sabiduría de Dios en acción. La naturaleza trabaja en conjunto para mantener el equilibrio y la belleza en el mundo que nos rodea. Que esto nos inspire a cuidar responsablemente de Su hermosa creación al mismo tiempo que nos invite a buscar la armonía en nuestras propias vidas y relaciones.

Hablando de relaciones, actualmente, Dios me ha llamado de nuevo a México para cuidar a mis padres en su vejez después de servir por años en El Instituto Bíblico Moody de Chicago. Ha sido una experiencia ardua pero necesaria. En verdad que el Señor es fiel y misericordioso.

Dios, a través de las relaciones interpersonales y la naturaleza nos ofrece constantemente imágenes de renovación y transformación. Desde el renacer de las plantas en primavera hasta la renovación de un arroyo que fluye después de la lluvia, vemos el poder restaurador de Dios en acción. Recordemos que, así como Dios renueva la naturaleza, también puede renovar nuestras vidas y darnos esperanza en tiempos de dificultad.

Romanos 1:20 dice: “Porque las cualidades invisibles de Dios, es decir, Su eterno poder y Su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que Él creó”. La naturaleza revela aspectos del carácter de Dios que de otra manera podríamos pasar por alto. Al observar la creación, veamos más allá de lo obvio y percibamos la presencia y el amor de Dios en detalle.


Elsa Mazón

Aliada en la creación y análisis de estrategias empresariales, ofrece consultoría en soluciones sustentables. Aficionada a la lectura y al estudio de la cultura y la sociedad. Vive entre Estados Unidos y México y disfruta conversando entre amigos y sus largas caminatas con Chica, una labradoodle incansable.

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