Inimaginable Paz | Carolina Aquino

Inimaginable Paz

Por Carolina Aquino


¿Qué haces cuando el Señor de todo lo creado te manda que lo sigas en contra de tu propia voluntad? 

Hace más de 15 años pasé una de las pruebas más difíciles, cuando perdí a una persona muy querida: mi papá. Él era el corazón de la familia, nuestra guía y proveedor. Al igual que la salud de mi padre, mi fe se quebrantaba. Cuando llegó la adversidad, la perdí por completo. 

Me prometí que jamás volvería a creer en Dios. Pero Sus planes eran muy diferentes.  

Mientras más me alejaba de Él, más sentía que avanzaban mi vacío y mi silencio. Quería callar mi mente. Con los años logré retomar mi rutina, consciente de que no había superado las consecuencias de la separación. La voz de mi pastor, Jesús, llegó en un momento en el cual creí tenía “control” sobre el sufrimiento. A través de una Iglesia local, el Espíritu Santo me dio entendimiento de la Palabra y cada versículo en la Biblia cobró sentido. Mi mente racional tuvo discernimiento de lo espiritual.  

Dios usó Filipenses 4:6-7, para hacerme entender la magnitud de la obra que Él podía hacer en mí. Lo primero que captó mi atención fue esa paz capaz de guardar mi corazón y mis pensamientos. Jamás me imaginé que yo pudiera alcanzarla al entregar el control de mi vida a otra persona.  

Como publicista, conozco la importancia de los pensamientos y de las emociones, y estoy convencida de que son la primera manifestación de las intenciones del alma. En estrategia buscamos posicionar ideas influyendo en los consumidores. Aquello que nos atrae y entretenemos en nuestra mente da paso a las emociones y, finalmente, a las acciones. Nos controla. De la misma manera, los enemigos de Jesucristo procuran cautivar nuestros pensamientos, para enfocarlos en la carne y el pecado. 

El apóstol Pablo es firme cuando nos exhorta a pensar en todo lo bueno. La Biblia también nos llama a mantenernos alerta y vigilantes en Marcos 13:33-37. La mejor manera de hacerlo es siendo conscientes de los pensamientos y reemplazándolos por aquello que agrada a Dios. Pero sin someternos a Cristo estamos peleando la batalla de nuestra mente sin protección, sin apoyo, sin armas.  

La Palabra del Señor me sostiene firme en el campo de batalla. A lo largo del día, me detengo varias veces a preguntarme: ¿por qué estoy pensando en esto? Si enfrento una situación que trae emociones negativas, procuro hacerme consciente. Sé que tengo el poder de, en obediencia a las sabias palabras de Filipenses 4:8, escoger pensar en todo lo que Dios considera bueno y puro. También sé que puedo guardar mi mente en Cristo y que Su paz se desbordará en mi vida mientras Él sigue perfeccionándome hasta el día de Su venida. Hace ya doce años acepté la invitación de Jesucristo de seguirle y de someter mis pensamientos y corazón a Su cuidado. 

He experimentado la paz que Dios promete, he aprendido a vivir en gozo. 


Carolina Aquino

Es seguidora de Cristo desde el año 2013 y sirve como secretaria en su iglesia local. Publicista de profesión, trabajó en uno de los periódicos líderes de su natal República Dominicana. También, tuvo la oportunidad de participar en la creación de diversas campañas publicitarias a través de una agencia que manejaba tanto cuentas internacionales como clientes locales. Actualmente reside en Estados Unidos, donde continúa laborando en áreas afines a su carrera como mercadeo digital, comercio electrónico y desarrollo web. Es colaboradora del equipo de Radio Moody y del Instituto Bíblico Moody, donde se siente agradecida de poder combinar su experiencia laboral con la obra de Dios.  

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