Cuando era niño, solía oír a mi padre decir con relativa frecuencia, “he trabajado entre 36 a 48 horas en las últimas 24”. Y siempre asumí que exageraba por ser chistoso. Con el tiempo entendí que se refería a todas las horas extras que la empresa le pagaba durante las tormentas (el ayudaba a restaurar las líneas eléctricas). Él contaba sus horas de trabajo basándose en el pago que recibía ya que era su forma de evaluar el valor de su tiempo.
Fue unos años más tarde que descubrí el valor de mi tiempo. Trabajaba tiempo parcial en una tienda y ocasionalmente donaba plasma para ganar un poco de dinero extra. Para donar plasma, debes pasar un examen físico donde se miden tus datos biométricos como tu pulso. El problema es que odio las agujas; la sola idea de que me saquen sangre me da ansiedad. La anticipación de la aguja hacía que mi pulso se elevara demasiado y fallara el examen. Esta descalificación ocurría después de 45 minutos de espera y, si por cualquier razón pasaba el examen, la donación tomaba otros 45 minutos. Un día, mientras esperaba, hice lo que hacía mi padre y empecé a calcular cuánto ganaba por hora en mi trabajo parcial en la tienda y lo comparé con lo que ganaba por hora y media en el centro de donación. Decidí que el pago no valía ni mi tiempo, ni las agujas, ni mi ansiedad, así que me salí inmediatamente sin donar plasma.
Desde entonces, comencé a comparar regularmente el tiempo que algo me costaría con el costo de una solución más conveniente. ¿Vale la pena el tiempo y el agotamiento mental que cuesta ahorrar un poco de dinero? Ahora, siempre trato de medir los resultados y los comparo con el valor de mi tiempo
Hoy considero que mi tiempo es mucho más valioso porque no solo tiene un valor monetario. Mi tiempo, ahora, es valioso para el Reino de Dios. El Señor me llamo a dejar mi antiguo trabajo y ahora soy el Gerente de Experiencia Digital en el equipo que mantiene la presencia en la web de Moody Global Media. En esa capacidad, apoyo no solo los sitios web en español de Radio Moody, pero también los de los programas Pasos Audaces, Hoy en la Palabra, además de varios otros ministerios que se esfuerzan por reflejar la luz del evangelio en un mundo caído y necesitado.
La Biblia señala la importancia del dinero nos enseña que debemos diezmar y dar al Señor. Sin embargo, el dinero no es lo único que podemos ofrecer para apoyar el avance del Reino en el mundo que nos rodea. Piensa por un momento, ¿cuánto más valioso es el tiempo de servicio, o el enfoque mental, o la devoción y dedicación que puedes ofrecer a Dios? ¿Qué valor tienen las vidas que impactas sirviendo voluntariamente en tu iglesia local o en tu comunidad?
El evangelio ofrece respuestas en cuanto al valor del tiempo. En Lucas 21, Jesús elogia a la viuda que tenía poco materialmente, pero dio todo lo que tenía para vivir. ¿Cuánto de tu tiempo estás ofreciendo a Dios? ¿Son un par de horas el domingo por la mañana de las 168 horas que Dios te da cada semana?

Jeremiah Fox
Jeremiah comenzó a trabajar con Moody Global Media en 2015. Actualmente es Gerente de Experiencia Digital. Nacido y criado en el área de Quad Cities. Estudió en Evangel University, obteniendo su licenciatura en Radiodifusión en 2013. Una década más tarde, contrajo matrimonio con el amor de su vida, Rebecca Fox, quien trabaja para el Instituto Bíblico Moody. A ambos les encanta viajar y explorar el hermoso mundo que Dios ha creado.

