De niño disfrutaba de las caricaturas animadas de la televisión, especialmente las más antiguas y sencillas. Creciendo en la costa sur de España, donde solo vemos nieve en las postales navideñas, me llamaba mucho la atención la proverbial “bola de nieve” que crecía mientras descendía con velocidad por la colina, llevándose por delante a cualquiera de los personajes que encontraba a su paso. En los años que llevo viviendo en Chicago, con sus severas y abundantes nevadas, he podido comprobar que, bajo ciertas circunstancias, la nieve se puede enrollar y así crear una tremenda bola de nieve.
El capítulo 21 del Evangelio de Mateo comienza con un evento que desencadenará una sucesión de otros eventos imparables: La procesión real de Cristo al entrar en Jerusalén. Esta serie de eventos en cadena culminarán con su muerte y resurrección.
En los capítulos anteriores queda claro que el Señor sabía que llegar a Jerusalén le causaría problemas. Mostrarse como el Mesías, el Rey de Israel, generaría atroz oposición y acabaría finalmente con su vida terrenal.
Las multitudes que lo aclamaban despertaron los celos de los dirigentes político-religiosos quienes cuestionaron su autoridad. Cristo los desafió abierta y públicamente, sellando así su destino y encaminándose en obediencia a la cruz. La energía que se acumulaba suceso tras suceso sería imparable.
Me llama mucho la atención los efectos que esta bola imparable del evangelio crea en el Templo de Jerusalén. En una actitud de autoridad y pasión por la voluntad de Dios, Cristo “volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas” en uno de los patios del templo.
Los biblistas consideran que este patio era el lugar para los gentiles (los que no eran judíos) por ser antesala a los otros patios “sagrados”. La ausencia del carácter sagrado del “atrio de los gentiles” permitía la compraventa de animales y el cambio de moneda extranjera. Esa actividad jamás preocuparía a los dirigentes religiosos que no consideraba ese espacio parte esencial del Templo. Para ellos no era un espacio de adoración. Pero Jesucristo vio ese espacio como esencial, como “casa de oración” para aquellos que eran considerados indignos de adorar y acercase a Dios.
Así que, al llegar al templo, esta tremenda avalancha que se crea con la proclamación de Jesús como esperanza y salvación de Israel, arrasa con todo lo que estorba la comunión con Dios. Los que no pertenecen, pueden acercarse ahora a Dios y encontrar sus espacios de adoración. Imagínate a los gentiles temerosos de Dios, ver ese lugar disponible de nuevo y decir, “¡Por fin! ¡Ya podemos adorar!”. Es más, la limpieza de ese patio exterior fue tal que, no sólo los gentiles entraron, pero inmediatamente se llenó de otros que también habían sido excluidos… “ciegos y cojos y los sanó… y los niños gritaban en el Templo: «¡Hosanna al Hijo de David!»”.
A lo largo de mi carrera en los medios, he considerado como parte de mi trabajo la creación de espacios para el diálogo, las dudas, los encuentros difíciles, e incluso las discusiones con aquellos que excluimos por ser diferentes, o por creer diferente. He comprobado repetidamente que esa tarea es frecuentemente mal entendida por los más religiosos. Así que, personalmente me alienta esta “bola de nieve” puesta en marcha por nuestro Señor, Jesucristo. Es la imparable energía arrolladora del evangelio que crea espacios para los que se sienten perdidos y excluidos; este movimiento que rompe obstáculos e impedimentos y nos permite volvernos a Dios.
En Radio Moody estamos comprometidos a crear esos espacios y momentos usando medios digitales para que muchos puedan conocer a Cristo sin impedimento alguno.
En este año que finaliza, proponte colaborar con Radio Moody. Acompáñanos frecuentemente en nuestro canal musical, descarga nuestros Pódcasts”, lee nuestros estudios devocionales diarios, comparte todo ese contenido en tus redes sociales, mantente informado sobre cada espacio que abrimos para dar a conocer a nuestro Señor, Jesucristo, a los que aún no le conocen. Por supuesto, también ayudarte a ti a crecer en tu caminar con Él.
Espero que tengas una feliz Navidad y un año nuevo lleno de la presencia de Dios en tu vida y en la de tu familia.

Gerson García | Gerente de Radio Moody
Gerson es licenciado en Ciencias de la Comunicación por Moody Bible Institute, y Masters en Teologia por McCormick Theological Seminary y estudios graduados en The Lutheran School of Theology en Chicago. Es colaborador de Ministerio Reforma y ComunicadoresOnLine. Gerson tiene larga experiencia como productor de audio y capacitador profesional en Estados Unidos y América Latina.

