Completa gratitud


“Por último, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, si hay algo excelente o digno de alabanza, en eso piensen.” — Filipenses 4:8

En un mundo donde todo parece ir tan rápido y estar lleno de malas noticias, distracciones vanas y caos, estas palabras de Pablo son como un ancla, como poner tus pies en tierra firme. Es una invitación abierta y directa a volver a la paz; a esa alegría real y verdadera que Jesús promete. Y es que pensar en lo bueno, y en todo lo que es digno de admiración no es solo una buena idea, es una idea divina. Es lo que Dios desea de nuestros pensamientos. Es como si Dios nos dijera: “Oye, enfócate en lo bueno, en lo verdadero, en lo bello… no en lo que falta o está roto”.

Cuando decides ver lo bueno, aunque sea pequeñito, cuando te detienes a meditar en eso, a agradecerlo, a celebrarlo, estás poniendo tu atención en la obra de Dios. Y Dios es bueno. ¡Así de sencillo!

Eso no significa que tengamos que ignorar o pretender que no existe el dolor, o llevar la vida inconscientemente como si todo fuera perfecto. ¡En absoluto! Es más bien una invitación a cambiar nuestro enfoque y manera de pensar. Es aprender cada día a ver la vida desde la gratitud. Como personas de fe, se nos llama a vivir con un corazón agradecido. Y esto no pasa por causalidad o por accidente. Se busca, se encuentra, se cultiva, empezando con aquello que decidimos buscar.

Cuando decides buscar lo que es verdadero, noble, justo, puro, lindo, admirable, poco a poco vas entrenando tu mente para ver la huella de Dios en lo cotidiano. Esta búsqueda no es pasiva es algo absolutamente intencional. Es como cuando disfrutas el primer sorbo de café en la mañana, o ves cómo entra la luz por la ventana, o escuchas la risa de alguien que quieres, o alguien te muestra un gesto de amabilidad sin esperarlo. Buscar lo bueno es un acto de resistencia frente a tanta oscuridad. Es como decirle al mundo: “Pase lo que pase, aquí todavía hay belleza; aquí todavía hay bondad”.

Cuando finalmente percibes y agradeces lo bueno de Dios, estarás caminando en adoración a cada instante. Ahí es cuando empiezas a ver que Dios no solo se mueve en milagros enormes, sino en las cosas más sencillas y simples. Una comida calentita. Una herida que ya sanó. Un respiro profundo. Esas cosas no son pequeñas, son pedacitos de esa vida abundante que Jesús prometió.

Y luego viene lo más importante: Celebrar.

Celebrar transforma la gratitud en alegría. Cuando celebras lo que es bueno y digno de alabanza, pasas de simplemente notarlo a vivirlo con todo el corazón. Así la gratitud dejará de ser una lista mental y se convertirá en tu estilo de vida. Celebrar lo bueno abre la puerta a la salud emocional, a conectar con los demás y a reconocer más profundamente que Dios está contigo en cada parte de tu día. Así, entrenarás el corazón para vivir con gozo, incluso cuando la vida se ponga difícil.

Filipenses 4:8 es como un mapa. Nos saca del estrés del “por si acaso” y nos lleva a la paz del “esto es lo que hay, y es bueno”. Cuando buscas, encuentras y celebras lo bueno, tu vida empieza a llenarse de la paz, el amor y la alegría de Dios. Y este cambio de mentalidad, con la ayuda del Espíritu, te da fuerza para vivir según lo que Dios considera éxito: amar y vivir como Jesús. No perfectamente, pero sí con fidelidad, una oportunidad a la vez.

Así que hoy, empieza por algo pequeño. Fíjate en algo bueno y hermoso. Respira profundo. Sal un rato al aire libre y dale gracias a Dios por cada hoja, por cada brisa, por cada rayo de sol. Celebra algo que te haga sonreír. Quédate un rato en ese pensamiento, con agradecimiento… y fíjate cómo tu corazón se va llenando de la luz y el amor de Dios. En ese amor es donde el Señor desea que estés.

¿Estás listo para vivir una vida abundante con gratitud? Todo comienza en cómo decides ver las cosas.


Juni Felix

Juni Felix es una mujer de oración. Conduce el programa Middays with Juni en Moody RadioChicago. Es autora de You Are Worth the Work – Moving Forward from Trauma to Faith, y del plan de lectura “Tiny Habits from Trauma to Faith”. También es conferencista, locutora de radio y anfitriona de podcast. En sus ratos libres, le encanta correr largas distancias, jugar videojuegos y ver películas de ciencia ficción. Su lema es: La bondad es un superpoder.

-
-
0:00
0:00