Lee Nehemías 2:11–18
¿Alguna vez te has enfrentado a una gran tarea, con miedo de dar el primer paso incluso cuando sabías que Dios te había llamado a ello? Tal vez tenías todo planeado, sabías que Dios estaba contigo y todo lo que faltaba era comenzar: regresar a la escuela, comenzar las clases de crianza temporal o compartir el evangelio con esa persona en tu vida. ¡Comenzar requiere valor!
Y el valor es exactamente lo que vemos en Nehemías y el resto del pueblo de Jerusalén que se le unirían para reconstruir los muros de la ciudad. Una vez que Nehemías terminó de inspeccionar para conocer la distribución del terreno y ver cuán mal se encontraba la ciudad (vv. 13–16), reunió al resto de la gente de Jerusalén y compartió su visión con ellos.
Lo más importante es que Nehemías les dijo todo lo que Dios ya había hecho por él, asegurándoles que no era una idea descabellada de un oficial persa: “Entonces les conté cómo la bondadosa mano de Dios había estado conmigo y les relaté lo que el rey me había dicho” (v. 18). El testimonio de Nehemías del favor de Dios le dio al pueblo de Jerusalén el valor que necesitaban para comenzar la enorme tarea: “Al oír esto, exclamaron: —¡Manos a la obra!
Y unieron la acción a la palabra” (v.18).
En nuestras vidas a veces seremos como Nehemías, llamados por Dios para liderar para Él en cierta área, tal vez en nuestra familia o en nuestro trabajo. Otras veces seremos como el resto de la gente en Jerusalén, llamados por Dios para seguir a alguien en el camino al que Dios les ha llamado. En todo momento Dios nos llama a confiar en Él y a ir con valor a donde Él nos lleve.
- ¿Hay algo en tu vida que Dios te ha llamado a hacer, pero has tenido demasiado miedo de comenzar? Al igual que Nehemías, comparte tus planes con quienes puedan ayudarte, confía en el Señor y ponte a trabajar.
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