Lee Romanos 8:21–25
Emily Dickinson llamó a la esperanza “la cosa con plumas”. La esperanza, dijo la poeta, es como un pajarito que canta a pesar de la tormenta. En Romanos 8, Pablo describió el gemido de la creación. No es un grito de desesperación, sino una expresión de anhelo de transformación. Este gemido doloroso no es solo una evidencia de que el mundo está quebrantado, es una promesa de la liberación que está por venir. Jesús dijo a Sus discípulos que mientras otros se desmayan de terror y se preocupan por “lo que va a sucederle al mundo”, su respuesta debería ser diferente. En Cristo, tenemos esperanza (Lucas 21:26–28).
Los problemas nos recuerdan que debemos apoyarnos en la esperanza del regreso de Cristo. Al igual que la creación, “gemimos”, esperando ansiosamente la transformación que Él traerá (v. 23). El hecho de que el mundo parezca estar desmoronándose no deteriora nuestra esperanza. Incluso cuando nuestras circunstancias parecen desalentadoras, seguimos adelante porque “esperar lo que ya se ve no es esperanza” (v. 24). No debemos esperar que la vida sea diferente de este lado de la nueva creación. De la misma manera, no debemos sorprendernos cuando a veces luchamos con el daño colateral del pecado en nosotros mismos incluso después de haber puesto nuestra fe en Cristo. La etapa final de nuestra experiencia de salvación será “la redención de nuestro cuerpo” (v. 23).
El Adviento habla de la llegada, pero hasta que Cristo venga nuevamente, estamos en una época de espera. Esto no debe entristecernos porque la espera es una señal de esperanza. El apóstol observa en el v. 24: “¿Quién espera lo que ya ve?” Aunque esperar no es cómodo, es una forma de esperanza. Solo aquellos que esperan recibir algo están dispuestos a esperar. La esperanza garantiza paciencia. La certeza de la promesa de Dios da alas a nuestra esperanza.
- ¿Hay algo que puedas hacer para animar tu esperanza hoy? ¿Deberías cantar una canción, hablar con un amigo o leer un versículo de las Escrituras?
Ora con nosotros
Padre, danos una mejor comprensión de la conexión entre la espera y la esperanza en la lectura de hoy. Enséñanos a esperar pacientemente el regreso de Cristo y a apoyarnos en esta esperanza. Que nuestra esperanza realmente tenga alas.
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