Preguntar a Dios

Preguntar a Dios

Lee Filipenses 4:4–7

La oración no tiene mucha ciencia. Solo habla con Dios. ¿Qué podría ser más fácil? Pero en la práctica, podemos encontrar que orar es más desafiante de lo que esperábamos. No es como una conversación ordinaria, donde podemos medir la respuesta de Dios juzgando Su expresión facial o lenguaje corporal. Cuando oramos, Dios está mayormente en silencio. Pero el silencio no significa que Dios no responda. El silencio es un elemento esencial para escuchar, y escuchar es vital para lograr una verdadera conversación.

En Filipenses 4:6, el apóstol prescribe la oración como remedio para la ansiedad. Él dice, “En toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios”. Si hay una distinción entre oraciones y peticiones, es una diferencia entre lo general y lo específico. Hay muchos tipos de oraciones. Pero la naturaleza esencial de la oración es que involucra una petición o pedido. En la mayoría de nuestras oraciones, le pedimos algo a Dios.

La paz que resulta de la oración no proviene de la suposición de que obtendremos todo lo que pidamos. Dios siempre responde nuestras oraciones, pero a veces Su respuesta es no. En cambio, esta es una paz que viene de Dios. El hecho de que Dios nos escuche cuando oramos significa que Él conoce nuestra solicitud y comprende lo que realmente necesitamos (Mateo 6:32). Dios conoce tanto nuestros deseos como nuestra necesidad real. Él también sabe cómo encaja nuestra solicitud en Su plan.

Nuestras oraciones también deben incluir acción de gracias. Es poco probable que experimentemos paz si nuestras peticiones no contienen también gratitud por lo que Dios ya ha hecho por nosotros. La paz es un regalo de Dios, pero el agradecimiento es una elección.

  • ¿Qué necesitas hoy? No tengas miedo de ser específico al hacer tus peticiones. Luego confía en que Dios sabrá cómo responder a tu oración. Reflexiona sobre la bondad de Dios en el pasado y da gracias.

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