Lee Santiago 5:13–18
Billy Graham admitió una vez: “La vida cristiana no es una euforia constante. Tengo mis momentos de profundo desánimo. Tengo que ir a Dios en oración con lágrimas en los ojos y decir: ‘Oh Dios, perdóname’ o ‘Ayúdame’”. El ya fallecido evangelista hacía eco de los sentimientos de los que habla Santiago en el capítulo 5. Todos sufren y todos necesitan oración, pero Santiago también se basa en la verdad de que la oración efectiva de una persona justa tiene un poder tremendo.
Comienza diciendo que si alguien está en problemas (lo que a menudo resulta en sufrir circunstancias difíciles), que ore (v. 13). Luego dice que, si alguno está contento, que cante cánticos, que es una forma de cantar las oraciones (v. 13). Luego, le habla a cualquiera que esté enfermo (v. 14). Enfermo puede significar físicamente pero también puede ser espiritual, ética, emocional o moralmente débil. Cualquiera que fuera la enfermedad, debían orar por ellos y perdonarlos (vv. 14–15). Santiago agrega que cuando se trata del perdón, puede haber momentos en los que necesitemos confesar nuestros pecados unos a otros (v. 16a). No para murmura, sino para que la sanidad y el rendir cuentas a largo plaza pueda suceder (v. 16b). Santiago concluye este párrafo con su Gran Idea: “La oración del justo es poderosa y eficaz” (v. 16c).
Cuando los hombres y las mujeres caminan cerca de Dios, se intensifica su oración. Santiago usa el ejemplo de Elías que oró por lluvia para restaurar a Israel de la idolatría (1 Reyes 18:37). Cuando la Palabra de Dios está en tu corazón y mente, también estará en tus oraciones, así que asegúrate de que tus oraciones estén empapadas de las Escrituras. Busca oportunidades para orar por las personas. Podrías ser el remedio que necesitan.
- Tu mayor superpoder es la oración. Por lo tanto, asegúrate de usarlo a diario. Tiene el poder de ayudar a las personas en sus momentos más oscuros y mantenerlos activos cuando se están agotando.
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