Lee Mateo 6:25–34
Durante el Holocausto, Corrie ten Boom y su familia ayudaron a muchos judíos a escapar de los nazis, poniendo sus propias vidas en peligro. Por supuesto, esta habría sido una situación de mucha ansiedad. Más tarde escribió: “Preocuparse es llevar la carga de mañana con la fuerza de hoy: llevar dos días a la vez. Es moverse hacia mañana antes de tiempo. Preocuparse no vacía el mañana de su tristeza. Vacía el hoy de su fuerza”.
En el pasaje de hoy, Jesús instruye a Sus seguidores: “No se preocupen por su vida” (v. 24). Luego enumera las preocupaciones humanas comunes: comida, agua, vestido. Las personas reunidas para escuchar Sus enseñanzas están familiarizadas con el trabajo y las preocupaciones. La mayoría de ellos pasan sus días atendiendo necesidades físicas básicas.
Para respaldar Su directiva, Jesús da dos ejemplos del gran cuidado de Dios. El primero ejemplo es de las “aves del cielo” (v. 26). Jesús explica que estas aves no trabajan como los seres humanos sembrando, cosechando y almacenando grano. En cambio, obedecen lo que Dios los creó a hacer: encontrar comida y construir nidos. Sin embargo, es Dios quien realmente provee para ellos.
Jesús sigue con una pregunta retórica: “¿No valen ustedes mucho más que ellas?” La respuesta implícita, por supuesto, es “sí”. El principio aquí es que Dios también proporciona alimento a Sus hijos.
El segundo ejemplo de Jesús son los “lirios del campo” (v. 28). No sirven para nada, pero son extravagantemente hermosos, incluso más hermosos que Salomón, el rey más rico. Estas flores decoran la efímera hierba seca, que se quema como combustible (v. 30). Jesús les dice a Sus seguidores que Dios los vestirá con mayor cuidado.
La instrucción de Jesús culmina en un mandato más amplio de buscar “primeramente el reino de Dios y su justicia” (v. 33). La palabra buscar aquí no significa “ir a indagar”. Más bien significa “perseguir”.
Cuando perseguimos a Dios con todo nuestro ser, Él promete proveer y no debemos preocuparnos.
- ¿Qué preocupación tienes? ¿Cómo se convierte tu preocupación en ansiedad o inapropiada? La preocupación se vuelve inapropiada cuando está mal dirigida, desproporcionada o alimenta una emoción debilitante.
Ora con nosotros
“No se preocupen” (Mateo 6:25). Es más fácil decirlo que hacerlo. Señor Jesús, anímanos, muéstranos que es posible, enséñanos a buscarte primero a Ti y a Tu justicia y a traerte todas nuestras preocupaciones.
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