Lee Proverbios 1:7
De pequeño veía un programa de televisión donde un grupo de niños se reunían alrededor de una fogata todos los fines de semana para contar historias de miedo. Muchas personas (pero no todas) disfrutan de los programas de televisión, las películas y los libros de terror. Les encanta la sensación de nerviosismo que viene con tener miedo.
Ese no es el tipo de temor del que se habla en Proverbios. En el capítulo uno, versículo 7, leemos: “El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la disciplina”. Cuando la Biblia dice “el temor del SEÑOR es el principio del conocimiento” o “Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos” (Eclesiastés 12:13), la intención no es que nos acobardemos en un rincón.
En cambio, el temor del Señor nos llama a obedecer Sus mandamientos arraigados en una relación con Él y un profundo respeto por quién es Él. Cuando era niño, mi papá una vez me dijo que no entrara a la cocina. Por supuesto, entré solo para gritar de dolor cuando pisé los pedazos de vidrio en el suelo. Ese día aprendí dos cosas: 1) Mi papá dio órdenes para protegerme; y 2) Él tenía el poder y la voluntad de enforzar mi obediencia. Obtuve un respeto o temor saludable por mi padre.
Si bien los padres humanos pueden fallarnos, sin embargo, nuestro temor del Señor es similar a cómo vi a mi padre después de ese doloroso día en la cocina. “Temer” significa que entendemos que 1) Dios es nuestro Padre, 2) Él nos ama, 3) Él nos da mandamientos por Su amor por nosotros, 4) Él tiene el poder y la voluntad para hacer cumplir estos mandamientos, y 5) por lo tanto, debemos obedecerle.
- La frase “temor del SEÑOR” puede resultarte negativa. Es útil entenderla en el contexto de nuestro asombro y respeto por Dios. Este temor nos mueve hacia acciones piadosas, aprendizaje y crecimiento.
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