Lee Mateo 10
En el ejército, los soldados se envían en una misión, con instrucciones claras de sus líderes. Deben estar siempre listos porque no saben cuándo serán enviados ni a dónde deberán ir. Saben que necesitarán seguir las órdenes de su líder. Todo su entrenamiento se pondrá a prueba a medida que sigan las órdenes.
Cuando Jesús envió a sus discípulos en una misión de entrenamiento, les dio el mismo poder y propósito que él mismo: podían hacer milagros de curación y expulsar demonios (v.1), y debían proclamar las buenas nuevas del reino (vv. 7–8; véase Mateo 9:35). Un orden que puede desconcertarnos hoy en día es que Él les instruyó que fueran exclusivamente a los judíos (vv. 5–6). Esto no se debió a que no amaba a los gentiles (los Evangelios dan mucha evidencia de lo contrario), sino quizás los discípulos aún no estaban espiritualmente listos para cruzar ese límite. Más tarde, Jesús claramente los comisionó para llevar el evangelio a todas las naciones (v. 18; Mateo 28:19–20).
Los Doce debían salir como ovejas entre lobos (v. 16). Mientras ministraban, Jesús les advirtió que enfrentarían oposición y persecución y sufrirían mucho por Su nombre. En medio de eso, iban a modelar el tipo de liderazgo y pastoreo que Dios quiere para Su pueblo. Los verdaderos discípulos ponen al Señor en primer lugar, sin importar lo que cueste (vv. 37–39).
- Un propósito clave del periodo de entrenamiento de los discípulos en Mateo 10 fue que aprendieran el corazón compasivo de Cristo. ¿Cómo podemos aprender y practicar esta cualidad en nuestras propias vidas?
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