CONFIESA Y ARREPIÉNTETE

CONFIESA Y ARREPIÉNTETE

Lee Salmos 51:1–19

La confesión es la admisión de la culpa, el reconocimiento del pecado. El arrepentimiento lleva la confesión un paso más allá. El arrepentimiento es pedir perdón y cambiar de dirección: alejarse del mal y correr hacia el bien. Tanto la confesión como el arrepentimiento son pasos críticos en el ciclo que mencionamos ayer.

Salmos 51 es un modelo para la confesión y el arrepentimiento. En el canto de David, vemos un proceso integral que nosotros también podemos seguir mientras buscamos ser limpiados y restaurados.

El salmo comienza con la súplica de David a Dios pidiendo perdón (vv. 1–2), apelando a la misericordia, la compasión y el amor del Señor. Como es común en la poesía y las canciones hebreas, se repite una idea similar, usando diferentes palabras. En conjunto, los tres verbos de David para “lavar”, sus tres sustantivos para “pecado” y sus tres reconocimientos del carácter de Dios comunican un clamor y una confianza total en el poder limpiador de Dios.

En los versículos 3 al 6, David admite sus transgresiones. Es consciente de sus malas acciones y asume la responsabilidad de ellas. No hay excusas. Ninguna justificación. Sólo confesión. Ha pecado, no sólo contra otras personas, en este caso, Betsabé y Urías (2 Samuel 11–12). David ha pecado principalmente contra Dios. También reconoce que su pecado está arraigado en su propia naturaleza y ha estado presente en él desde su nacimiento (v. 5).

En la siguiente sección, David le pide nuevamente al Señor que lo limpie y restaure su intimidad con Dios (vv. 7–12), que es la fuente del verdadero gozo y la fortaleza que lo sostiene.

El Salmo termina con una proclamación pública. El arrepentimiento y la restitución de David no son solo para él. Como rey, se compromete a enseñar a otros este mismo camino de regreso a Dios. Y ora para que Sión prospere y Jerusalén sea reconstruida. En otras palabras, ora para que el pueblo de Dios recupere su posición correcta ante Él.

  • ¿Tienes una rutina regular de confesión y arrepentimiento? ¿Qué te pide Dios que confieses ahora mismo?

Ora con nosotros

Junto con el salmista clamamos hoy a Ti: “¡Ten piedad de mí, oh Dios!”. Confesamos nuestros pecados y nos arrepentimos. Perdónanos, te lo pedimos, y devuélvenos el gozo de Tu salvación.

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