Lee 1 Juan 1:1–4
Cuando el apóstol Juan escribió estas tres cartas, era un anciano, un respetado líder de la iglesia y quizás el último apóstol vivo. Conocido como uno de los “Hijos del trueno” (Marcos 3:17), Juan también fue “el discípulo a quien Jesús amaba” (Juan 13:23). Aunque él no se nombra directamente a sí mismo en estas cartas, los primeros padres de la iglesia acordaron unánimemente que Juan era el autor. Además, Juan fue testigo ocular de la vida de Cristo.
Después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C., Juan vivía y ministraba en Éfeso. Escribió estas cartas a los creyentes en el oeste de Asia entre el 85 d.C. (cuando escribió el Evangelio de Juan) y el 95 d.C. (cuando escribió Apocalipsis). Estas tres cartas se enfocan en la seguridad de la salvación, el amor y la obediencia, y el reconocer las falsas enseñanzas.
Al comienzo de su primera carta, Juan subraya la realidad concreta de la Encarnación. Había visto a Jesús con sus propios ojos y lo había oído con sus propios oídos (v. 1). La vida, muerte y resurrección de Jesús no fueron ficción, sino un hecho histórico. Desde entonces, Juan y los demás apóstoles habían testificado con gozo que sólo Jesús es el camino, la verdad y la vida (vv. 2, 4; ver Juan 1, 4; 14, 6). “El Verbo que es la vida” (v. 1) trajo vida eterna para todos los que creen: ¡estas son las buenas noticias del evangelio!
Cristo es el fundamento de la comunión con Dios y entre nosotros mismos (v. 3). La segunda Persona de la Trinidad se hizo uno de nosotros, pagó la pena por nuestros pecados y venció a la muerte. Solo creyendo en Él, podemos tener paz con Dios y unirnos a Su familia.
- ¿Qué harás para aprovechar al máximo el estudio de este mes? Asegúrate de no perderte un día descargando nuestra aplicación gratuita. Inicia un cuaderno de estudio (las notas también se pueden registrar en la aplicación). O profundiza con las preguntas de discusión disponibles en nuestro sitio web.
See omnystudio.com/listener for privacy information.





