Nuestra deuda de amor

Nuestra deuda de amor

Lee Romanos 13:8–14

Almas son que redimiste / Porque les tuviste amor” comienza la tercera estrofa del reconocido himno protestante, “Fuente de la vida eterna”. Como receptores de la asombrosa gracia de Dios, estamos en deuda con Él. ¿Qué le debemos? Debemos el amarle con todo nuestro corazón, alma y mente, amando también a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:37–40).

            El pasaje de hoy pasa de nuestra obligación de pagar impuestos, que consideramos ayer, a la deuda de amor que tenemos con nuestro prójimo. No hay entrelineas ni dudas: debemos amar a Dios y amar a nuestro prójimo. Pablo ve el amor como la raíz o el motivo subyacente que sostiene la ley de Dios. Los mandamientos que prohíben el adulterio, el robo, el asesinato, la codicia y “todos los demás mandamientos” son protectores. Limitan nuestra libertad o deseos personales para que no nos hagamos daño a nosotros mismos ni a los demás (v. 10). Obedecer la ley es un acto de amor a Dios, al prójimo y a uno mismo.

            Pablo pone esa idea en contexto. En este pasaje, no se desvía al azar hacia la tangente de la moralidad. Todavía insiste en explicar a los que estaban preocupados por ese mensaje nuevo de una justicia de Dios “sin la ley” (Romanos 3:21). Si bien la justicia del evangelio no se obtiene al obedecer la ley, está de acuerdo con ella. Aquellos que, por medio del Espíritu Santo, cumplen su “deuda de amarse unos a otros” están también cumpliendo la justicia de la ley (v. 8).

            Pablo menciona un motivo adicional en el versículo 12, donde señala que “la noche está muy avanzada y ya se acerca el día”. Así reconoce la oscuridad del presente, haciendo al mismo tiempo una referencia velada al regreso de Cristo. El reino de Cristo es un “reino de luz” (Colosenses 1:12). Sus ciudadanos son “hijos de la luz” (Efesios 5:8).

  • ¿Anhelas ser esa luz? Al tratar a los demás con amor, estás resistiendo las tinieblas de la era presente y dando testimonio de la venida del reino de Cristo. Este amor se demuestra tanto por lo que haces como por lo que no haces. ¿Cómo mostrarás el amor de Dios hoy?

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