Muchas manos

Muchas manos

Lee Romanos 16:1–26

Cuando era pastor, nuestra iglesia organizaba la Escuela Bíblica de Vacaciones todos los veranos. La planificación comenzaba meses antes del evento con el mismo anuncio todos los años: “Las muchas manos facilitan el trabajo”. A Pablo le hubiera gustado este anuncio porque no era el “llanero solitario” de su ministerio. Una de las razones de su eficacia fue, justamente, que contó con la ayuda de muchas y diferentes manos.

            Pablo termina esta significativa carta presentando a Febe (vv. 1–2), añadiendo una gran cantidad de saludos personales y su bendición final. Es sorprendente notar en este capítulo la cantidad de personas que Pablo conocía, particularmente en una iglesia que aún no había visitado. Una razón para eso era la ubicación de la iglesia. La capital imperial de Roma fue la ciudad más importante en la época de Pablo. No es sorprendente que atrajera a muchos creyentes de distintos lugares. Pero el número de personas en la lista de Pablo también muestra cuán importantes fueron sus relaciones personales para el éxito de su trabajo.

            El apóstol hace más que simplemente enumerar los nombres de aquellos a quienes saluda. En la mayoría de los casos, agrega una nota personal para cada uno. Describe los dignos atributos de Febe, quien ha sido de gran ayuda y apoyo (v. 2). Saluda a Priscila y Aquila pareja que había arriesgado su vida por Pablo (v. 3). Recuerda a Epeneto su primer converso en Asia (v. 5). Menciona a María quien trabajó “tanto” por los creyentes en Roma (v. 6). Andrónico y Junia son elogiados como “destacados” (v. 7). Amplias era el “querido” amigo de Pablo (v. 8). Urbano era su compañero de trabajo y Estaquis, su querido amigo (v. 9). Alaba a Apeles por su fidelidad a Cristo (v. 10). Saluda a muchos más, haciendo de su despedida una reunión entrañable. Finalmente, concluye con una hermosa doxología, ofreciendo palabras de alabanza a Dios, cuya mano fuerte obra a través de todas esas muchas manos que hacen posible el ministerio de Pablo (vv. 25-27).

  • Al concluir la Carta de Pablo a los romanos, considera a quién ofrecerías tu gratitud por contribuir a tu vida cristiana. Haz una breve lista de las personas que han desempeñado un papel importante en tu viaje. Usa esa lista para orar por ellos y quizás, uno por uno, puedas enviarles una nota con un saludo de apreciación y agradecimiento.

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