Lee Ester 4:1–17
Corrie Ten Boom fue una creyente holandesa, que junto con su familia ayudaron a esconder a unos 800 judíos en su casa y así escapar el Holocausto. Frente a la maldad pura, ellos encontraron la fuerza para liderar. Pero la Segunda Guerra Mundial ciertamente no fue la primera vez que el mal amenazó al pueblo judío. Alrededor del año 479 a.C., el rey Asuero decretó “matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un solo día” (Ester 3:13). ¿Quién intervendría para salvar al pueblo de Dios?
Ester era una joven judía que había encontrado el favor del rey Asuero. Seleccionada por su belleza, se unió a las filas como una de las varias esposas del rey (2:7–9). El tío de Ester, Mardoqueo, se enteró de que se había enviado un decreto para extinguir a los judíos (3:13) y suplicó a su sobrina que interviniera (vv. 1–8). La joven insistió en que estaba fuera de su alcance; ella tenía muy poco poder y oportunidad para ayudar (v. 11). Aún más, un intento fallido de su parte correría el riesgo de la pena de muerte.
Pero las palabras sabias de Mardoqueo tocaron el corazón de Ester. Insistió en que su posición en el palacio real no fue un error. “¡Quién sabe si no has llegado al trono precisamente para un momento como este!” (v.14). La posición de Ester le dio una oportunidad clave para influir a el rey (vv. 12–14). A pesar del gran riesgo personal, Ester encontró valor para actuar: “¡Y, si perezco, que perezca!” (v. 16). Dios usó su obediencia valiente para rescatar a Su pueblo.16).
- Si las situaciones no nos afectan directamente, es fácil ser indiferentes o pasivos. Involucrarse puede parecer demasiado arriesgado. Pero cuando vemos hermanos y hermanas en Cristo que están siendo maltratados, no podemos quedarnos callados. Al igual que Ester, debemos considerar cómo Dios puede usar nuestra posición y nuestra voz para ayudar a los necesitados.
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