LA LEY Y LA GRACIA

LA LEY Y LA GRACIA

Lee Deuteronomio 5:1–33

El día de nuestra boda, mi esposa y yo nos dijimos nuestros votos. Prometimos “tenernos y respetarnos desde ese día en adelante, en las buenas y en las malas, en la riqueza y en la pobreza, en la enfermedad y en la salud, amarnos y cuidarnos, hasta que la muerte nos separe”. El matrimonio es una relación de pacto. Si bien es profundamente personal, también conlleva normas y expectativas de que el esposo y la esposa sean fieles el uno al otro.

Deuteronomio 5 incluye uno de los pasajes más famosos de las Escrituras, los diez mandamientos. Para algunos, este es un ejemplo de la naturaleza legalista del Antiguo Testamento. Pero el ejemplo del matrimonio puede ayudarnos a entender mejor cómo funcionan estos mandamientos (v. 2). Los mandamientos no tratan de ganarse el favor de Dios, así como un esposo no trata de ganarse el favor de su esposa cumpliendo sus votos matrimoniales. En cambio, los mandamientos describen las expectativas y responsabilidades de esta relación de pacto.

El hecho verdaderamente asombroso acerca de los diez mandamientos es que Dios entró voluntariamente en un pacto con Su pueblo. Como el Ser Supremo, Él no tenía por qué hacerlo. La historia de Israel relata cómo ellos no lograron cumplir con sus compromisos de pacto con el Señor. Los profetas describen regularmente a Israel como una esposa desobediente que ha abandonado a su esposo (Jeremías 2:1–37; Oseas 1:2). Pero la realidad es que nadie puede cumplir perfectamente el pacto (Salmos 14:1; Romanos 3:23). Es por esta razón que Jesús vino, para “salvar a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).

Los diez mandamientos resaltan cuánto necesitamos un Salvador. El apóstol Pablo nos instruye: “La Ley no pudo liberarnos porque la carne anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en una condición semejante a la de los pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado” (Romanos 8:3).

  • ¿Cómo reflejan los diez mandamientos lo que es importante para Dios? ¿Por qué el cumplimiento de estos mandamientos refleja nuestra relación con Él?

Ora con nosotros

Querido Dios, confesamos que somos pecadores y, como Israel, a menudo no somos fieles a Ti. Señor Jesús, estamos muy agradecidos por Tu sacrificio que nos trajo perdón y libertad del pecado.

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