Lee Mateo 6:5–13
El pastor David Platt dice: “El propósito principal de la oración no es obtener algo, sino conocer a alguien”. Este mes, mientras nos enfocamos en las oraciones poderosas de la Biblia, queremos aprender cómo podemos convertirnos en mejores personas de oración. Con todo lo que está sucediendo en nuestro mundo y en nuestra vida personal, es importante examinar y fortalecer nuestra vida de oración.
A menudo olvidamos que Jesús no solo fue un gran maestro y alguien que hacia milagros, sino también un maestro “orador”. A lo largo de los evangelios, vemos a Jesús orando por otros, con otros, solo y en la naturaleza. Lucas nos dice que Jesús a menudo se retiraba a lugares solitarios y oraba. Toda su vida estuvo empapada en oración (Lucas 5:16).
En nuestro texto de hoy, Jesús enseña a sus discípulos que la oración comienza con un corazón humilde y una actitud correcta hacia Dios y los demás (vv. 5-6). A diferencia de las élites religiosas, les dice a sus seguidores que su Padre celestial responde a la oración de aquellos que entienden quiénes son a la luz de quién es Dios. Sin embargo, debemos recordar, como dice Platt, que la “recompensa” no es necesariamente obtener algo, sino conocer a alguien (v. 6).
Jesús también enseñó a sus oyentes que la oración debe tener un propósito. A diferencia de los paganos que balbucean con muchas palabras, nuestras oraciones deben estar dirigidas correctamente y dichas con honestidad (vv. 7-8). Jesús da un modelo de oración para que lo sigan sus oyentes que se conoce hoy como el Padre Nuestro (vv. 9-13). Desempaquetaremos esta oración a finales de este mes, pero a medida que nos acercamos al Viernes Santo, examina tus propios motivos en la oración. Haz que tu objetivo no sea buscar cosas, sino conocerle más.
- Este mes, reserva tiempo y un lugar específico para oración consistente. Elije un lugar tranquilo donde puedas silenciar tu mente y aquietar tu alma para dialogar con tu Padre celestial.
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