Lee 1 Samuel 16:1–13
¿Cuáles son las cualidades de un gran líder? Muchas personas eligen líderes porque “se ven bien” o “han tenido mucho éxito”. Sin embargo, según las Escrituras, la marca de un gran líder es mucho más profunda. Dios le enseñó esta lección a Su profeta Samuel cuando le encargó ungir al nuevo líder de Israel.
Dios envió a Samuel a Belén, a la casa de Isaí, diciendo: “he escogido como rey a uno de sus hijos” (v. 1). Samuel decidió encontrar a alguien digno del desafío. Sabía que el rey Saúl no era tímido y discreto. Saúl tenía una estructura colosal y una presencia aún más significativa (1 Samuel 9:2).
Una vez que llegó a la casa de Isaí y conoció a sus siete hijos, Samuel quedó impresionado. Probablemente pensó: “Ciertamente entre estos jóvenes se encuentra el candidato perfecto para derrocar al rey Saúl” (vv. 8–10). Sin embargo, mientras evaluaba a cada hijo, Samuel no estaba convencido. Dios le enseñó a Samuel a no mirar la apariencia externa, porque los grandes líderes son mucho más de lo que se ve. “La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón” (v. 7).
Pero había un hijo más, el menor. Saúl ungió a David como el elegido de Dios, y “el Espíritu del SEÑOR vino con poder sobre David” (v. 13). El Señor escogió a David para liderar porque sabía que David lo haría de corazón (v. 12). ¿Qué significa eso? Liderar de corazón significa que el propósito del Señor se convierte en tu propósito. Aunque no llevaría una vida perfecta, David asumió la responsabilidad de sus acciones y aprendió a confiar en Dios con todo su corazón.
- Puede que no te sientas como un líder, pero Dios mira más allá de tus características o credenciales externas. Él busca con mayor profundidad que eso; Él está mirando tu corazón. Ten la seguridad de que si Dios decide utilizarte, te ayudará a cumplir lo que te pida.
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