En su libro El poder de los hábitos, Charles Duhigg define los hábitos como acciones que realizamos (todo el día, todos los días) con poco o ningún pensamiento consciente. Vemos nuestro teléfono tan pronto como lo escuchamos sonar. Preparamos esa taza de café de la tarde cuando nuestros párpados empiezan a caer. Salimos a caminar en cuanto llegamos del trabajo. Por supuesto, los hábitos pueden ser saludables o perjudiciales.
La buena noticia es que los malos hábitos se pueden romper, especialmente con el poder del Espíritu Santo. El libro de Proverbios es una excelente fuente de apoyo mientras buscamos identificar y evaluar nuestro propio comportamiento habitual. Como una serie de declaraciones individuales de sabiduría, Proverbios habla verdades en situaciones de la vida cotidiana.
El pasaje de hoy comienza y termina destacando el papel del anhelo en la motivación humana. El versículo 12 dice: “La esperanza que se demora aflige al corazón; el deseo cumplido es un árbol de vida”. Tomamos decisiones porque queremos cosas. Si queremos adelgazar tenemos en mente un número en la báscula o una imagen saludable. Ese objetivo cambia los comportamientos negativos. Deseamos un resultado determinado, ya sea que seamos conscientes de ello o no, por lo que tomamos decisiones que nos llevarán hacia esa meta.
Los versículos en la mitad representan la diferencia entre decisiones sabias y decisiones necias. Siguen el patrón de proverbios común de paralelismo hebreo: la segunda declaración de cada proverbio proporciona un contraste con la primera. Aquí se argumenta repetidamente que la persona sabia valorará la buena enseñanza e instrucción. Pero esto no es sólo conocimiento por el hecho de conocer. Este es el conocimiento que produce acción y se convierte en disciplina (v. 18). Cada pequeña elección, ya sea sabia o necia, nos lleva más hacia una meta.
- Si nuestra meta es amar a Dios bien, ¿cómo influye eso en nuestras decisiones diarias? ¿Qué hábitos tienes? ¿Necesitas aplicar sabiduría para cambiar alguno?
Ora con nosotros
Dios, gracias por la riqueza y sabiduría que nos ha dado Tu libro de Proverbios. Empapados de Tu Palabra, podemos amarte con comprensión y “actuar con cordura” (Proverbios 13:16). ¡Nuestros corazones rebosan de gratitud!
See omnystudio.com/listener for privacy information.






