¿Alguna vez has formado parte de una gran reunión de creyentes cantando alabanzas a Dios? Cada febrero en Chicago, el Instituto Bíblico Moody organiza una conferencia bíblica gratuita llamada Semana del Fundador. Cuando se predica la Palabra de Dios y las voces cantan al unísono, creo que estoy echando un vistazo muy pequeño de cómo debe ser el cielo. Pero incluso esta experiencia palidece en comparación con lo que Juan describe en Apocalipsis 5.
Aparece Jesús el Cordero inmolado, el Único digno de abrir el rollo. Un coro pequeño de los cuatro seres vivientes y veinticuatro ancianos comienza a cantarle alabanzas (vv. 8–10). Entonces Juan vio “miles de millones” de ángeles (v. 11 NTV) unirse a este coro milagroso. Rodearon el trono de Jesús, así como los seres vivientes y los ancianos. Esta vista espectacular enfatizó la razón por la que solamente Jesús es digno de abrir el rollo (vv. 11–12).
Finalmente, Juan nos dice que será nuestro turno. Tú y yo algún día nos uniremos a este asombroso coro, “toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra” (v. 13 LBLA). Y esto es sólo el principio. Juntos, lo adoraremos por toda la eternidad.
Aunque este es el final de nuestro estudio de “los unos a los otros” en la Biblia. Apocalipsis 5 nos recuerda que estaremos adorando como uno, por los siglos de los siglos. Estar unidos en adoración es una experiencia poderosa, y nunca debemos olvidar que Jesús es el único que finalmente puede unirnos. Adorar juntos a nuestro Rey es un regalo, y uno que no solo disfrutaremos en la eternidad, sino que podemos experimentar hoy.
- En los servicios modernos de adoración de hoy en día, con luces tenues y música amplificada, puede ser fácil caer en el papel de observador. Pero Dios se complace en nuestra adoración, y cada uno de nosotros está llamado a participar. Este próximo domingo haz un esfuerzo por cantar junto con otros creyentes, adorando a nuestro Rey.
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