Este mandamiento nos llama a honrar y respetar el nombre de Dios, advirtiéndonos contra la falsa religiosidad que muchas veces se manifiesta cuando las personas usan Su nombre para respaldar sus propias palabras o intereses. Apropiarse del nombre de Dios sin reverencia es un acto grave: como hablamos de Dios, así también lo adoramos. Por eso, nuestras palabras deben estar llenas del peso de la verdad divina y nuestros corazones deben rebosar de afecto y reverencia por Su nombre. Honrar a Dios en el hablar refleja el lugar que Él ocupa en nuestra vida y en nuestra adoración.
Support the show: https://clasificaciona.com/
See omnystudio.com/listener for privacy information.



